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El Arte de ser Río

La sabiduría no es más que la inteligencia perfumada de compasión.

El ser humano, es el único ser viviente que está consciente de estar consciente.

Estamos conscientes de nuestra propia existencia y somos el único ser viviente que ha sido dotado del poder de decisión.

El poder elegir nuestros pensamientos, es consustancial e inmanente a nuestra esencia. Se nos ha otorgado la capacidad de responder a los estímulos que a lo largo de los años, la vida a todos nos propone.

Podemos y debemos hacer uso de esa arcana herramienta mágica que tenemos empolvándose en el ático de nuestra conciencia y que algunos le llaman “Libre Albedrío”.

El momento que hacemos uso de esta herencia gratuita, estamos cumpliendo con nuestro propósito existencial.

El ser humano conforme evoluciona, se da cuenta que todo caos se organiza al igual que el agua, el momento que la mente encuentra un cauce altruista, un enfoque ulterior a sus intereses individuales.

El talento que tiene el pantano es el mismo talento que tiene el río, se llama agua.

El ser humano al igual que el pantano y que el río, tiene talentos.

El talento es simplemente energía.

La energía no es buena y no es mala. Puede ser buena o puede ser mala.

Todo depende de cómo la utilicemos.

El que seamos seres inteligentes no nos hace mejores seres humanos, la inteligencia no es una elección, es solo una herramienta.

La inteligencia en manos de un hombre cruel es como la navaja en manos de un simio, es una herramienta extremadamente peligrosa.

Inteligencia + Compasión = Sabiduría

Inteligencia + Crueldad = Estupidez

La Compasión como la Crueldad son una elección.

Podemos utilizar nuestros talentos para construir o para destruir, para estancarnos y aislarnos como el pantano o para fluir, aportar y regar campos como el río.

Si no explotamos nuestros talentos y los ponemos al servicio de la humanidad, se estancan, nuestra vida se torna en un terreno inundado, en un pantano donde hay mucha agua, mucho talento pero al no tener un cauce, no se enfoca, no se mueve, está paralizada y lo paralizado está muerto, porque muere cada día.

Curiosamente, el río, cuando nace, tiene menos agua que el pantano, pero al tener un enfoque, una misión, un propósito, fluye hacia su meta que es el mar.

El pantano se seca cada día, se queja porque no llueve y pide a los cielos agua.

El pantano es huraño, obscuro, es un misántropo consumado. Su agua no se mueve, es mal oliente, estancada y triste.

El río es un filántropo ejemplar. Su agua fluye constantemente, alegre, viva, limpia, diáfana.

El río no se queja porque no tiene tiempo de quejarse, está ocupado saltando, jugando, entregándose libremente en su camino hacia el mar, y a la vez regando tierras, dando vida y alimento a todo y a todos los que se cruzan por su camino.

La paradoja del pantano es que mientras menos da, más se seca.

Lo paradójico del río es que mientras más agua da a los campos, más agua recibe, mientras más aporta, mientras más sirve, más crece.

La vida de una persona que ha sido como un pantano, se vuelve diáfana el momento que encuentra en una causa, en un propósito, su enfoque y su Misión.

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha luchado intelectualmente por descubrir su razón de ser.

El genio de Cervantes profundizaba en el concepto a través de los desvaríos quiméricos del Quijote.

Shakespeare describía de manera magistral cómo Hamlet agonizaba por descubrir su “justificación de existencia”.

Maslow lo describía como la necesidad de “Autorrealización”.

Este concepto aparentemente trivial y anodino en nuestras vidas, es efectivamente el de mayor importancia y trascendencia de nuestra existencia.

En la medida en que nuestra “razón de existir” esté clara para nosotros y nuestros congéneres, nuestro potencial crecerá geométricamente y podremos transformarnos en alquimistas, al transmutar voluntariamente nuestro inherente egoísmo en generosidad.

Hagamos uso de nuestro poder, del privilegio de escoger cómo utilizamos nuestros talentos, porque estaremos escogiendo nuestro destino al escoger lo que pensamos.

Seamos río y no pantano!!!

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